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El educador laico católico, según el documento pontificio "El laico católico
testigo de la Fe en la Escuela", es aquel que vive desde la fe su vocación
docente, con la mayor calidad profesional posible y con una proyección apostólica
de esa fe en la formación integral del hombre, en la comunicación de la
cultura, en la práctica de una pedagogía de contacto directo y personal con el
alumno y en la animación espiritual de la comunidad educativa a la que
pertenece.
El Colegio de Lourdes, en su condición de escuela católica, procura ser fiel a
ese concepto, adaptándolo a su realidad específica.
La misión del educador en nuestro Colegio es la de formar integralmente al hombre,
lo cual incluye el desarrollo de todas sus facultades humanas, su preparación
para la vida profesional, la formación de su sentido ético social, su apertura
a la trascendencia y su educación religiosa.
La formación académica de calidad en los contenidos de la asignatura que imparte
y la formación en los valores humano-cristianos de los que el profesor dará
testimonio con su persona y su modo de ejercer la docencia, son imprescindibles
para que el docente participe real y vitalmente en el proyecto educativo de la
Institución.
COMPROMISO DEL DOCENTE
Para que los docentes puedan participar real y vitalmente del proceso educativo de
nuestro Colegio, es indispensable que asuman íntegramente los Principios
Rectores del Instituto y se comprometan a colaborar activamente en la
implementación de los mismos. Esto implica:
- Comprender a fondo los objetivos educativos de la Institución propiciando su realización.
- Comprender el valor del testimonio personal de vida en la formación de la conciencia
moral de los educandos. Las palabras convencen pero el ejemplo
arrastra.
- Desempeñar sus funciones con profesionalidad, mejorando constantemente la
calidad de las técnicas educativas, así como su preparación personal.
- Motivar las órdenes o disposiciones a fin de facilitar el compromiso de los alumnos
en su cumplimiento.
- Aceptar el proceso de reflexión y evaluación permanente sobre su acción educativa
y pedagógica para ponerla cada vez más acorde con los objetivos del Instituto.
- Lograr una unidad de conducta con los otros miembros de la Comunidad Educativa
frente a las distintas circunstancias que puedan presentarse.
Para que el docente pueda asumir cabalmente su
compromiso la Dirección del Instituto:
- Dará a conocer las orientaciones pedagógicas según el espíritu franciscano.
- Respaldará su autoridad ante los demás integrantes de la comunidad educativa.
- Respetará la iniciativa personal, siempre que favorezca la labor conjunta y el logro
de los objetivos del Instituto.
- Organizará jornadas, encuentros o cursos de formación cristiana, de pedagogía
franciscana y de actualización docente.
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