
Somos un colegio tradicional de
Malvín que tiene como filosofía mantener un seguimiento individual de
cada uno de nuestros alumnos. Conocemos las virtudes, los gustos y las
debilidades de nuestros chicos.
Nuestro diferencial se basa en esta característica: un colegio cuyos logros educativos se basan en conocer a cada niño para que, según sus habilidades y capacidades, den lo mejor de sí; estimulándolos para que mejoren algunos aspectos y potencien otros.
Optar por nuestro colegio es mucho más que una mera
opción de conveniencia, es sumarse a una forma de ver el mundo y una
manera de relacionarse y hacer las cosas que reconoce su fuente en
nuestra concepción cristiana del mundo y de la vida, desde nuestra
perspectiva franciscana y en la huella que la Beata Madre Francisca
Rubatto nos marcara.
Desde los principios que enunciamos como propios, asumimos un desafío
arduo pero apasionante:
Ayudar a nuestros alumnos a crecer.
El Colegio y Liceo Nuestra Señora de Lourdes, decano de los colegios
privados de Malvín, es un instituto perteneciente a las Hermanas
Capuchinas de la Madre Rubatto.
Nos identificamos como escuela católica, es decir, un lugar de educación
integral de la persona humana a través de una propuesta educativa que
tiene su fundamento en Cristo.
Ofrecemos una educación que aunque está configurada desde una
cosmovisión cristiana no se reserva sólo a los católicos, sino que está
abierta a todos los que demuestren apreciar y compartir una propuesta
educativa cualificada.
Los Colegios de las Hermanas Capuchinas -presentes hoy en Uruguay (Montevideo, Canelones y Maldonado) y Argentina (Provincia de Buenos Aires y Provincia de Santa Fe)-han surgido sobre la base del carisma de su fundadora, Ana María Rubatto (Madre María Francisca de Jesús) quien identificándose con la espiritualidad de San Francisco de Asís abrió los centros educativos respondiendo a necesidades urgentes de promoción humana integral.
La Madre Francisca nació en Carmagnola, Turín, Italia,
el 14 de febrero de 1844, de padres cristianos, con ocho hijos. Huérfana
de padre a los 4 años, recibió de su madre una cuidada formación. A los
19 años, al morir su mamá, se traslada a Turín, y allí invierte sus
energías en servir a sus hermanos en el Cottolengo y en los Oratorios de
Don Bosco. Acompañan su peregrinar fervorosos y celosos sacerdotes,
promotores de iniciativas apostólicas. Su corazón joven, formado en la
austeridad, "ardía en amor a Dios y al prójimo". Rechazó ricas bodas; un
escribano de Carmagnola, de elevada posición, la esperó varios años.
Pero su opción fue otra.
En 1885 descubre cuál es la voluntad de Dios. Deja las
tareas apostólicas de Turín y, estimulada por el Padre Angélico,
capuchino, el 23 de enero de 1885 funda en Loano la Congregación de las
Hermanas Capuchinas, dedicada a los enfermos y especialmente, a los
niños y jóvenes abandonados.
En 1892, con cuatro de sus Hijas, parte hacia América Latina, para
ofrecer sus servicios en Uruguay, Argentina, y luego en el Brasil,
Nordeste.
Después de sufrir intensamente el martirio de sus Hijas en Alto Alegre,
Brasil, muere en Montevideo el 6 de agosto de 1904.
Sus Hijas sirven en la Iglesia en Italia, Uruguay, Argentina, Brasil,
Perú y Africa Oriental.
Juan Pablo II la proclama Beata en Roma el 10 de octubre de 1993 y la
saluda como "Primera Beata del Uruguay".
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